
Restauran mural de la Sagrada Familia
El INBAL restauró el mural monumental de la Parroquia de la Sagrada Familia, obra del jesuita Gonzalo Carrasco, devolviéndole estabilidad, color y visibilidad a una de las pinturas religiosas más importantes del siglo XX en la Ciudad de México.
Ciudad de México .- El mural de la Sagrada Familia en la Gloria del Cielo, ubicado en la bóveda del ábside de la Parroquia de la Sagrada Familia, constituye el eje artístico del recinto y uno de los conjuntos pictóricos sacros más relevantes de su época en México.
La parroquia —ubicada en la colonia Roma, en la Ciudad de México— comenzó a construirse a inicios del siglo XX, en un periodo de expansión urbana de la capital hacia esa zona. El templo fue proyectado en estilo neorrománico con influencias bizantinas y detalles eclécticos, y su edificación se desarrolló principalmente entre 1910 y la década de 1920, consolidándose como uno de los recintos religiosos más emblemáticos del nuevo trazo urbano de la época.
Dentro de ese programa arquitectónico se integró la obra mural de Gonzalo Carrasco Espinoza, sacerdote jesuita y pintor formado en la tradición académica. El mural fue realizado entre 1924 y 1925 y cubre cerca de 94 metros cuadrados, ejecutado al óleo sobre aplanados de cal.
La composición presenta a Jesús, María y José glorificados en un entorno celestial, acompañados por ángeles y símbolos devocionales, bajo un tratamiento pictórico que combina академismo europeo, recursos ilusionistas y una intención catequética dirigida a los fieles.
El conjunto forma parte de un programa decorativo integral del templo, donde pintura y arquitectura dialogan para construir una narrativa visual sobre la familia, la santidad y la trascendencia.
Con el paso de las décadas, el mural registró deterioros derivados de filtraciones de humedad, acumulación de hollín por uso litúrgico, sales y desprendimientos de capa pictórica, afectaciones que comprometían su estabilidad y lectura estética.
Ante ello, especialistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) realizaron trabajos de conservación que incluyeron limpieza especializada, fijado de pintura, consolidación de aplanados y reintegración cromática, bajo criterios de mínima intervención y respeto al original.
La restauración permitió recuperar la visibilidad de la escena y asegurar la permanencia de uno de los murales religiosos más significativos del México posrevolucionario, reafirmando su valor como patrimonio artístico, histórico y espiritual de la capital.



