
El Papa León XIV carga la Cruz y llama a mirar el dolor del mundo
En el Vía Crucis del Coliseo, el pontífice centró su mensaje en guerras, migración y sufrimiento humano
Vaticano.— Más de 30 mil fieles se congregaron la noche de este Viernes Santo para participar en el Vía Crucis encabezado por el papa León XIV, en una ceremonia marcada por simbolismo, recogimiento y un mensaje centrado en el sufrimiento humano contemporáneo.
Padres con sus hijos, jóvenes, religiosos y peregrinos ocuparon los espacios preparados para seguir las 14 estaciones del camino de Jesús hacia el Gólgota, iluminadas por antorchas y velas que acompañaron las meditaciones escritas por el franciscano Francesco Patton, ex custodio de Tierra Santa.
El pontífice sostuvo la cruz durante todo el recorrido —cinco estaciones dentro y nueve fuera—, convirtiéndose en el segundo Papa en realizar este gesto de forma prolongada, tras Juan Pablo II.
El rito, que recuerda el camino de Cristo hacia la crucifixión, se desarrolló en medio de una atmósfera de silencio y oración, con pequeñas luces que rompían la oscuridad y guiaban la reflexión colectiva.
Durante las meditaciones se hizo énfasis en los desafíos del mundo actual, particularmente en el uso del poder, la violencia y la dignidad humana. Se subrayó que la fe debe vivirse en la realidad cotidiana, reconociendo a Cristo en quienes sufren: migrantes, víctimas de violencia, personas privadas de la libertad y sectores vulnerables.
El mensaje también incluyó una crítica a los abusos de poder y a las estructuras que generan sufrimiento, al tiempo que destacó el papel de quienes acompañan el dolor humano, especialmente mujeres presentes en hospitales, comunidades y zonas de conflicto.
Este Vía Crucis marcó el primero del pontificado de León XIV y dejó ver una línea clara: una Iglesia que busca confrontar los conflictos contemporáneos y colocar en el centro la dignidad de las personas.



