
Trump arremete contra el papa León XIV por postura sobre Irán
El presidente de E.U. acusa al pontífice de “débil” y rechaza sus llamados a la paz en medio de tensiones internacionales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este domingo críticas contra el papa León XIV y lo acusó de adoptar posturas cercanas a la izquierda, así como de intervenir en asuntos políticos internacionales.
En redes sociales, el mandatario cuestionó los recientes llamados del pontífice a favor de la paz en Irán, los cuales se interpretan como una crítica a la política exterior de Washington. “El papa León es débil ante la delincuencia y nefasto en política exterior”, escribió.
Trump expresó su rechazo a que el líder de la Iglesia católica opine sobre el gobierno estadounidense. “No quiero un papa que critique al presidente de Estados Unidos”, señaló, al tiempo que defendió sus decisiones como parte del mandato que —afirmó— obtuvo con una amplia mayoría.
En sus mensajes, el presidente contrastó la postura del pontífice con la de su hermano, Louis Martin Prevost, a quien describió como simpatizante de su movimiento político. Además, criticó las restricciones a actividades religiosas durante la pandemia.
El conflicto entre ambos líderes tiene como eje la situación en Irán. León XIV advirtió en días recientes que la retórica bélica y la amenaza de destruir una civilización resultan “inaceptables”, en una crítica indirecta a la estrategia estadounidense frente a Teherán.
Trump respondió con una postura firme en materia de seguridad internacional. “No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear”, afirmó, y colocó al pontífice dentro del debate geopolítico.
Las críticas también alcanzaron a América Latina. El presidente estadounidense cuestionó la posición del papa sobre Venezuela, país al que señaló como origen de violencia y narcotráfico hacia Estados Unidos.
En uno de los señalamientos más inusuales, Trump sugirió que la elección de León XIV como el primer papa estadounidense respondió a un cálculo estratégico de la Iglesia para manejar la relación con la Casa Blanca, lo que elevó el tono del enfrentamiento entre ambos liderazgos.



