Mundial 2026, una jugada económica millonaria para México

El Instituto Belisario Domínguez estima una derrama de entre 2 mil y más de 4 mil millones de dólares, con impacto en turismo, consumo, empleo e infraestructura durante el evento.

Ciudad de México.— La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como el evento deportivo más grande de la historia, tanto por su escala —48 selecciones y 104 partidos— como por su alcance económico global. Para México, que será coanfitrión junto con Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad económica relevante, con efectos directos en turismo, consumo, empleo e infraestructura, aunque concentrados en el corto plazo y sin implicar, por sí mismo, una transformación estructural de la economía.

De acuerdo con el reporte Temas Estratégicos 124 del Instituto Belisario Domínguez (IBD), el torneo se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 y podría alcanzar una audiencia de hasta 6 mil millones de personas, es decir, cerca del 75% de la población mundial. Este nivel de exposición lo coloca como el evento más visto a escala global. México será sede de 13 de los 104 partidos, incluido el juego inaugural en el Estadio Ciudad de México, con lo que se convertirá en el único país en organizar tres Copas del Mundo, tras las ediciones de 1970 y 1986. Este elemento refuerza la proyección internacional del país como destino turístico y como plataforma logística con experiencia en eventos de gran escala.

Un Mundial que mueve la economía global

A nivel global, el Mundial generará una producción económica estimada en 80 mil 100 millones de dólares, con una contribución directa de 40 mil 900 millones al Producto Interno Bruto mundial, según proyecciones de la FIFA y la Organización Mundial del Comercio. El impacto incluye la creación de aproximadamente 824 mil empleos de tiempo completo, ingresos fiscales por 9 mil 400 millones de dólares y prestaciones sociales por más de 8 mil millones.

Este dinamismo responde a un incremento simultáneo en consumo e inversión que activa sectores como turismo, transporte, comercio, construcción y entretenimiento. La lógica económica del torneo es intensiva y concentrada: millones de visitantes, alto gasto en un periodo corto y movilización de cadenas de suministro. Sin embargo, la mayor parte de la derrama global se concentrará en Estados Unidos, que albergará 78 partidos y captará cerca del 38% de la producción económica total y el 42% del impacto en el PIB mundial.

México: derrama, turismo y ciudades sede

En el caso mexicano, las estimaciones coinciden en un efecto positivo, aunque con diferencias en magnitud. Moody’s plantea un escenario conservador con un impacto de 0.13% en el crecimiento del PIB. BBVA estima un incremento cercano a 0.3 puntos porcentuales, con una derrama aproximada de 2 mil 057 millones de dólares. Banamex ubica el impacto en 36 mil 487 millones de pesos, mientras que Banorte proyecta un rango de entre 0.42% y 0.62% del PIB.

En escenarios más optimistas, la derrama podría superar los 3 mil millones de dólares, e incluso alcanzar los 4 mil millones considerando inversión en infraestructura. El principal motor será el turismo: se estima la llegada de más de 5.5 millones de visitantes adicionales, lo que detonará el consumo en hospedaje, alimentos, transporte y entretenimiento.

La derrama económica se concentrará en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La capital absorberá más del 50% del impacto, con más de un millón de turistas y una derrama superior a 26 mil millones de pesos. En conjunto, estas ciudades podrían experimentar crecimientos económicos por encima del 2% durante el evento.

Empleo, infraestructura y el reto del legado

El Mundial generará más de 112 mil empleos temporales en México, principalmente en sectores como turismo, construcción, logística y comercio. No obstante, estos puestos estarán ligados al ciclo del evento, lo que limita su impacto en el largo plazo.

En materia de infraestructura, se han activado proyectos por hasta 31 mil millones de pesos en modernización de estadios, transporte y servicios urbanos. Este componente representa el principal legado del torneo, con potencial para generar beneficios duraderos en movilidad y competitividad.

El impacto también se extiende a la economía digital, con incrementos en plataformas de hospedaje, movilidad y entrega de alimentos. En paralelo, la FIFA proyecta ingresos por 10 mil 900 millones de dólares, impulsados por derechos de transmisión, patrocinios y venta de entradas, lo que confirma la dimensión económica del evento.

Más allá de lo económico, el Mundial tiene una dimensión social relevante en un país donde el 73% de la población se declara aficionada al futbol. El evento funciona como espacio de identidad y cohesión, pero también plantea retos en eficiencia del gasto público, integración de empresas locales y planeación del legado.

El Mundial 2026 representa una oportunidad económica relevante para México, con efectos claros en turismo, consumo e inversión durante el periodo del evento. Su alcance dependerá de la capacidad de convertir este impulso temporal en beneficios sostenidos más allá del calendario deportivo.

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