
Expresiones sonoras frente a la viruela, eje de seminario del INAH
Especialistas analizaron cómo cantos, procesiones y rituales sonoros funcionaron como respuestas espirituales y mecanismos de control social durante las epidemias en las misiones jesuitas de la América colonial.
Ciudad de México .- Los sonidos ritualizados producidos en las misiones jesuitas del Imperio español, concebidos como una forma de enfrentar el miedo a la muerte provocada por la viruela, fueron analizados en una sesión del seminario en línea “Antropología, historia, conservación y documentación de la música en México y en el mundo”, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su fonoteca.

Durante la conferencia titulada “Mostrad ahora vuestro poder en sanarlos”: peste y rituales sonoros en las misiones jesuitas en la América española, la investigadora de El Colegio de México, Miriam García Apolonio, examinó las reacciones de las poblaciones originarias ante las epidemias del periodo colonial y las estrategias implementadas para hacerles frente.
La especialista explicó que, bajo la lógica de los misioneros jesuitas, las enfermedades eran interpretadas como un castigo divino derivado de la idolatría y de conductas consideradas pecaminosas. A partir del análisis de documentos etnográficos de la Compañía de Jesús —resguardados en archivos de España, Italia, Estados Unidos y Brasil—, García Apolonio identificó emociones colectivas como miedo, dolor, arrepentimiento, desolación, incertidumbre y esperanza, expresadas en rituales públicos.
Procesiones, disciplinas de sangre, misas cantadas y cantos colectivos formaron parte de estas respuestas sonoras, junto con el repique de campanas, disparos de escopeta y la entonación de piezas como las Letanías lauretanas o la Salve Regina. Aunque los misioneros recurrieron también a remedios terrenales, como la herbolaria o medidas profilácticas, la investigadora subrayó que la cura definitiva, desde su perspectiva, solo podía provenir del poder divino.
Estos rituales sonoros no cumplieron únicamente una función religiosa, sino también política. García Apolonio señaló que al atribuir las epidemias a los comportamientos de las comunidades indígenas, se justificó un proceso de disciplinamiento social orientado a modificar prácticas culturales y reforzar el dominio colonial.
La investigadora destacó que este repertorio musical se difundió a lo largo de las provincias misionales, desde Sonora, Sinaloa y la Tarahumara, en el norte de México, hasta regiones de Sudamérica, a través de una red de circulación jesuita. En contextos de epidemia, explicó, predominaban expresiones austeras y monódicas, ya que la conformación de coros polifónicos era prácticamente imposible.
Como ejemplo, citó la Letanía Lauretana en Fa de Domenico Zipoli (1688–1726), conservada en el archivo musical de la misión de Chiquitos, en Bolivia, la cual se interpretaba para los enfermos y, cuando era posible, por los propios pacientes dentro de la capilla del hospital.
García Apolonio precisó que, pese a la amplitud continental de su investigación, solo las misiones de Chiquitos y Moxos, en Bolivia, y Chiloé, en Chile, conservan partituras de este legado musical. En contraste, en las misiones del septentrión novohispano no se han localizado registros documentales hasta el momento.
Al cierre de la sesión, el subdirector de la Fonoteca del INAH, Benjamín Muratalla, señaló que muchos de estos cantos se fusionaron con tradiciones musicales prehispánicas y subsisten actualmente en músicas tradicionales y en misas aborígenes que aún se celebran en latín.



