
Cuba se dice dispuesta a reactivar colaboración bilateral con E.U.
Cuba afirmó que está dispuesta a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con E.U. para enfrentar amenazas transnacionales, y planteó que un diálogo “constructivo” sólo es viable si se basa en respeto mutuo y sin injerencias en asuntos internos.z
La Habana, Cuba. El gobierno de Cuba, encabezado de Miguel Díaz-Canel, informó que está dispuesto a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos, liderado por Donald Trump, en materia de seguridad y asuntos de interés común, en medio de un contexto marcado por tensiones políticas persistentes, sanciones económicas y un deterioro sostenido de la relación entre ambos países.
En un posicionamiento oficial, La Habana sostuvo que existe base para retomar el trabajo conjunto con Washington frente a riesgos compartidos como el crimen organizado, el tráfico de personas, el narcotráfico y otros fenómenos transnacionales que impactan a la región. De acuerdo con la postura del gobierno cubano, esa colaboración podría beneficiar a ambas sociedades, siempre que se mantenga un trato institucional y equilibrado.
Sin embargo, Cuba subrayó que cualquier mecanismo de cooperación debe construirse sin condicionamientos políticos ni intentos de presión sobre sus decisiones internas. La administración encabezada por Miguel Díaz-Canel insistió en que la relación bilateral sólo podrá avanzar bajo principios de respeto a la soberanía, la legalidad internacional y la no intervención.
La declaración ocurre mientras sectores políticos en Estados Unidos mantienen la línea de endurecer restricciones, y mientras el tema cubano continúa operando como una ficha de cálculo electoral interno, particularmente en escenarios clave como Florida.
En ese marco, la disposición de Cuba se interpreta como un intento de reposicionar el diálogo en términos pragmáticos: cooperación técnica donde sea posible, sin abrir la puerta a negociaciones que impliquen concesiones políticas o narrativas de subordinación.
Al mismo tiempo, el gesto también expone un contraste que pesa sobre el vínculo: mientras Cuba plantea colaboración como necesidad regional, en Washington suele prevalecer un enfoque de corto plazo donde la política doméstica se impone al interés estratégico. En ese juego, ambos gobiernos han preferido sostener sus trincheras, aunque el costo recaiga —como casi siempre— en la gente común y no en quienes deciden desde arriba.
Porque cuando la diplomacia se vuelve un instrumento de cálculo y no de soluciones, el mensaje que queda es simple: a ambos lados hay discursos, pero lo que domina es la conveniencia… y el egoísmo.



