
Derrumbe en mina de coltán en Rubaya deja más de 200 muertos
Un derrumbe ocurrido en una mina de coltán en Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo, provocó la muerte de más de 200 personas, de acuerdo con autoridades locales.
Rubaya, República Democrática del Congo | 31 de enero de 2026
Más de 200 personas murieron esta semana tras un derrumbe en una mina de coltán ubicada en Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo, informó a la agencia Reuters un portavoz del gobernador designado por los rebeldes que controlan la provincia donde se localiza la explotación minera.
Rubaya produce aproximadamente el 15 por ciento del coltán a nivel mundial. Este mineral se transforma en tantalio, un metal resistente al calor utilizado en la fabricación de teléfonos móviles, computadoras, componentes aeroespaciales y turbinas de gas.
El yacimiento se encuentra bajo el control del grupo rebelde AFC/M23 desde 2024. En la zona, habitantes locales realizan excavaciones manuales a cambio de ingresos diarios de bajo monto.
El derrumbe ocurrió el miércoles y, hasta la noche del viernes, el número exacto de víctimas no había sido determinado. El portavoz indicó que más de 200 personas resultaron afectadas por el deslizamiento de tierra, entre ellas mineros, mujeres y niños. Añadió que algunas personas fueron rescatadas con vida y presentan heridas graves, mientras que alrededor de 20 lesionados reciben atención médica en centros de salud.
De acuerdo con el vocero, el incidente se produjo durante la temporada de lluvias, cuando el terreno se encuentra inestable, y ocurrió mientras las víctimas se encontraban dentro del área de excavación.
Un asesor del gobernador señaló que el número de fallecidos confirmados es de al menos 227. El funcionario habló bajo condición de anonimato al no estar autorizado para ofrecer información a los medios.
Las Naciones Unidas han señalado que el grupo AFC/M23 ha utilizado los recursos minerales de Rubaya para financiar su insurgencia, la cual, de acuerdo con la organización, cuenta con respaldo del gobierno de Ruanda, acusación que dicho país ha negado. El grupo rebelde mantiene como objetivo declarado derrocar al gobierno de Kinshasa y asegurar la protección de la minoría tutsi congoleña. Durante el año pasado, los rebeldes ampliaron su control sobre territorios ricos en minerales en el este del país.



