
Estados Unidos completa su salida de la OMS tras 78 años de membresía
El gobierno de Estados Unidos formalizó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), decisión anunciada un año atrás, que implica el fin de su participación en órganos del organismo y la pérdida de acceso a sistemas globales de información sanitaria.
Nueva York, Estados Unidos. Jueves 22 de enero de 2026.
Estados Unidos concluyó oficialmente su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un año después de que el presidente Donald Trump anunciara la decisión de poner fin a una relación de 78 años con la agencia sanitaria de las Naciones Unidas, informaron funcionarios federales.
Con esta acción, Estados Unidos deja de participar en comisiones auspiciadas por la OMS, órganos de liderazgo, estructuras de gobernanza y grupos de trabajo, incluidos aquellos encargados de evaluar cepas de influenza y definir actualizaciones de vacunas.
De acuerdo con la propia OMS, el gobierno estadunidense mantiene adeudos superiores a 130 millones de dólares correspondientes a cuotas de membresía no pagadas de 2024 y 2025. En promedio, Estados Unidos aportaba 111 millones de dólares anuales en cuotas obligatorias y alrededor de 570 millones de dólares adicionales en contribuciones voluntarias, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Funcionarios del gobierno de Estados Unidos reconocieron que aún existen asuntos sin resolver, entre ellos la pérdida de acceso directo a bases de datos internacionales que permiten detectar brotes de enfermedades emergentes y compartir información epidemiológica entre países.
La OMS es el organismo especializado en salud de la ONU, integrado por casi todos los países del mundo, encargado de coordinar la respuesta internacional ante amenazas sanitarias globales como brotes de polio, ébola, viruela símica e influenza, además de brindar asistencia técnica, distribuir vacunas y emitir lineamientos en múltiples áreas de salud.
Estados Unidos fue uno de los países fundadores de la OMS en 1948 y durante décadas se mantuvo como uno de sus principales donantes financieros y técnicos, aportando personal especializado de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La decisión de retirarse fue formalizada mediante una orden ejecutiva emitida al inicio del actual mandato presidencial, en la que se argumentó un manejo inadecuado de la pandemia de COVID-19, la falta de reformas internas y la supuesta falta de independencia política del organismo.
Desde la salida, el gobierno estadunidense ha señalado que busca establecer acuerdos bilaterales de cooperación sanitaria directa con otros países para el intercambio de información, aunque no ha detallado el número ni el alcance de dichos convenios.



