
Protestas en Irán dejan al menos 16 muertos
Las movilizaciones iniciadas a finales de diciembre se han extendido por decenas de ciudades, impulsadas por la inflación, la devaluación del rial y el encarecimiento de bienes básicos, en medio de una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad.
Teherán.— La crisis económica en Irán volvió a estallar en las calles. Desde finales de diciembre, miles de personas —comerciantes, estudiantes y trabajadores urbanos— se han movilizado en distintas ciudades del país contra la inflación descontrolada, la devaluación del rial y el encarecimiento de productos básicos. La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido contundente: al menos 16 personas han muerto en el contexto de las protestas, según organizaciones de derechos humanos.
Los primeros focos surgieron en el Gran Bazar de Teherán, donde comerciantes cerraron sus locales en señal de protesta ante la imposibilidad de sostener costos y precios. A ellos se sumaron estudiantes universitarios y jóvenes desempleados, que llevaron las manifestaciones a plazas, avenidas y campus académicos. Con el paso de los días, las consignas económicas comenzaron a mezclarse con reclamos políticos más amplios contra el sistema de gobierno.
De acuerdo con la organización HRANA, dedicada al monitoreo de derechos humanos, las muertes se produjeron durante enfrentamientos directos con fuerzas de seguridad, en operativos de dispersión y detenciones masivas. Además, se reportan cientos de arrestos, incluidos menores de edad. Otras organizaciones elevan el número de fallecidos y advierten que el subregistro es habitual ante la falta de información oficial transparente.
Desde el poder, el líder supremo, Ali Jamenei, ha endurecido el discurso. En mensajes recientes, acusó a los manifestantes más radicales de actuar como “enemigos del Estado” y responsabilizó a actores extranjeros de alimentar el descontento social. El gobierno ha reiterado que no tolerará disturbios y ha reforzado la presencia de fuerzas de seguridad en puntos estratégicos del país.
Economistas locales advierten que el origen del conflicto es estructural: inflación sostenida por encima del 40 %, salarios rezagados, pérdida del ahorro familiar y un mercado interno asfixiado por sanciones y mala gestión. Las medidas anunciadas por el Ejecutivo —subsidios y apoyos directos limitados— han sido calificadas como insuficientes y meramente paliativas.

La nueva ola de protestas confirma que la tensión social en Irán sigue latente y que el malestar económico se ha convertido, una vez más, en un detonante político. Mientras las autoridades apuestan por el control y la disuasión, la calle vuelve a marcar el pulso de un país atrapado entre la presión social y el cierre institucional.



