Sheinbaum rechaza intervención en Venezuela

La presidenta Claudia Sheinbaum fijó la postura de México tras la detención de Nicolás Maduro, reiterando el rechazo absoluto a cualquier forma de intervención extranjera y defendiendo la soberanía de los pueblos.

La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró el rechazo de México a la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, tras una intervención realizada por fuerzas de Estados Unidos el pasado sábado.

Sheinbaum subrayó que la posición del Estado mexicano frente a cualquier intervención extranjera es clara y firme, al señalar que los hechos recientes en Venezuela representan una injerencia directa en los asuntos internos de otra nación.

La mandataria afirmó que la historia de América Latina demuestra que las intervenciones externas no han generado democracia, bienestar ni estabilidad duradera, y que solo los pueblos pueden decidir su propio destino.

Recordó que desde el inicio de su administración, México ha sostenido que no respaldará acciones que impliquen injerencia, apostando siempre por la solución pacífica de los conflictos internacionales.

Indicó que esta postura no solo está consagrada en la Constitución mexicana, sino también en la Carta de las Naciones Unidas y en el derecho internacional, que establecen el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Sheinbaum enfatizó que para México estos principios no son negociables y deben respetarse sin excepciones, al advertir que las acciones unilaterales y las invasiones no pueden ser la base de las relaciones internacionales actuales.

Señaló que la paz y el desarrollo no se construyen mediante el uso de la fuerza, sino a través de la cooperación, la inversión productiva, la innovación, la educación y el bienestar social.

Al citar reflexiones históricas, sostuvo que el continente americano enfrenta nuevos desafíos globales que requieren unidad, justicia y colaboración entre las naciones.

Reiteró que una nueva visión continental debe basarse en la cooperación y no en la intervención, respetando plenamente el derecho de cada país a definir su modelo político, económico y social.

Finalmente, afirmó que el continente americano no pertenece a una potencia ni a una doctrina, sino a los pueblos que lo conforman, quienes deben decidir su futuro sin presiones externas.

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